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Cartas desde el exilio

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3/12/23 - Día 1

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Eso que haces con tu cara cuando la pones contra la mía me encanta. No puedo dejar de pensar en eso hoy. Es tu piel contra la mía, empujando ligeramente. Es casi una forma de decir te quiero. De expresar que quiero que la distancia entre los dos sea solo la de aquellos átomos que nos conforman.  Me dan ganas de ser uno, de empujar solo un poco más fuerte y que nuestros cuerpos se fundan.

 

Eso pienso cuando te abrazo. Mi mano en la parte baja de tu espalda, acercándote. Mis brazos alrededor de tu cadera, acurrucados en la cama. Mi nariz rozando la tuya, de un lado a otro. Qué bonita poesía escribe el cuerpo. Cuántas palabras intercambiamos, aunque estemos en silencio. Que ganas de abrazarte siempre.

 

No hay suficiente vida para lo mucho que quiero abrazarte. Creo que es una de las razones por las que no quiero estar lejos de ti. No hay tiempo suficiente para los besos que quiero darte. No hay segundos que alcancen para el tiempo que quiero tenerte en mi abrazo; no hay minutos que sobren si mi mano está en la tuya.

 

Hoy te escribo desde lejos. Te escribo desde un día maravilloso de abrazos, de besos y caricias escondidos. De una cumbia bailada como pudimos, de un regalo que es pasar tiempo contigo. Te extraño. Esconderlo sería tonto. A veces me preocupa ser intenso; me preocupa que decirte “no me sueltes nunca”, o decirte “oye” al oído sentado en el sillón de tu sala te aturda. Pero mereces ser amada intensamente. Mereces bailes con tropiezos, abrazos eternos y poemas infinitos. Eres la mujer más maravillosa del mundo y te mereces el mundo tres veces.

 

Hoy te escribo desde lejos. Mi mano busca la tuya en el otro asiento y se encuentra con aire. Hoy te escribo que te extraño, y que desde este exilio no hago más que pensarte. Te amo, y no puedo esperar a verte de nuevo.

-U. 

4/12/23 - Día 2

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Ayer tenía el corazón hecho trizas. No había forma de explicarle que me quieres, que me extrañas. Me lo explicas varias veces, y por más que mi cabeza lo pide mi corazón se niega a creerte. ¿Por qué ese deseo de estar lejos? ¿Por qué no estar en silencio, abrazados, sanando las heridas? Me duele

 

Entonces llamaste y el dolor pasó un poco.

Entonces llamaste y la esperanza me abrazó de nuevo

Me recordó a aquella vez que tomaste mi mano en Viveros y el mundo se calmó completo

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Eres una mujer extraordinaria. Eres luz y vida, eres futuro y esperanza. Escucharte hablar, tomar tu mano, acompañarte por el mundo. Sé que podrías existir sin mi. Sé que yo también podría hacerlo sin ti, pero sé que me niego a hacerlo. Estoy usando todas mis fuerzas para creerte. Toda la confianza que te tengo, que es toda la del mundo. Porque me dices que me amas, pero ¿por qué alguien que me ama no me querría cerca? ¿Por qué alguien que me ama me lastimaría con algo que sabe que me lastima tanto? Es quizá un trauma de abandono (no sé, tendré que preguntarle a Aurora mañana), pero mi corazón me grita que quien te ama no te lastima de esta forma. Sabiendo cuánto te duele. Ayer he elegido no escucharlo. Te amo más que cualquier grito de un corazón necio.

 

Ayer tenía el corazón hecho pedazos. Hoy estoy más seguro. Hoy estoy seguro de que todo pasa, que la vida sigue y lo entiendo todo. Que nos queremos mucho, que nos apapachamos junto a una chimenea con un gatito a un lado. Que el dolor se ha ido y se ha llenado de abrazos y apapachos. Aún así me duele mucho y no sé cuánto tiempo más estará aquí este dolor. Es casi enojo. No lo sé, pero duele.   

-U.

5/12/23 - Dia 3

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Hoy terminamos. Escribirlo se siente como cuando Camus escribió "Mamá murió ayer.". No sé por qué entonces sigo escribiendo esto. No sé si algún día las leerás, o si se quedarán aquí escondidas para siempre. Si al final de los tiempos, cuando el último servidor de internet se haga polvo, desaparecerán con él. Aún así creo que escribiré un par más. Quizá es esperanza. Quizá es solo mi forma de entender lo que ha pasado, de darle orden a mis pensamientos y hacer recuento de las cosas. Quizá es un te quiero (el último, aunque espero no lo sea), y por eso te escribo un par de días más, aunque no dudo que te gustaría que me meta estas cartas por el **l*. 

 

Te amo. Siempre y sin importar qué. Eso no cambia hoy, y no cambiará nunca. Eres la mujer más extraordinaria que conozco (eso tampoco cambiará pronto, estoy seguro). También eres lo más bonito que me ha pasado. Me enseñaste a reírme de la vida y a llevármela más tranquila. Me enseñaste a querer y a ser querido, a respirar cuando estaba ansioso y a no dejar que el mundo me aplaste. Me enseñaste a amar como nunca he amado. Eres una mujer extraordinaria, y no pasa un segundo que no te admire.

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Me lastimaste mucho estos días. Mi graduación tuvo un sabor amargo. La caída de Rhodes duele aún más. Este semestre fue difícil, pero traté de estar lo más que pude. Esperándote después de clase. Ayudándote cuando te sentías mal. Agradezco el cariño que me diste cuando yo no estuve bien. Te pido una disculpa por no apreciarlo suficiente. Te pido una disculpa por no agradecértelo, por no hacerte sentir tan especial como eres. Perdón por no organizar más citas, por no arreglarme tanto. Te prometo que di lo mejor de mi. Fue solo el peor semestre de mi vida. Nada más. Me rompió el corazón que me dijeras que ya no era atractivo y que querías un tiempo. Jamás te diría algo así, no importa qué tan ansiosa o estés. Jamás te lastimaría queriendo. Me pediste contacto cero, sabiendo que me haría el corazón pedazos. 

 

El amor no se siente como un "no quiero verte, hablarte ni saber nada de ti". El amor no se siente como un "no me importa que te haga pedazos; espérame ahí solito hasta que yo quiera".  El amor no se siente como un "Hago esto porque a ti te ayuda pero preferiría no hacerlo". El amor se siente como un "estoy estúpidamente molesta contigo, pero puedo encontrar un punto medio". El amor se siente como un "te la super mamaste este semestre, pero lo entiendo y te perdono". El amor se siente como un "Nos vemos mañana 5 minutos porque yo también tengo muchas ganas de verte, aunque ahora esté enojada". La verdad no estoy muy seguro cómo se siente el amor, excepto por todas esas veces que me hiciste sentirlo. 

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Creo que dos párrafos son suficientes. El resto me gustaría hablarlo, y también sé que me has dado más cosas bonitas como para escribir tantas cosas tristes. Me gustaría escribir de las memorias bonitas que tengo contigo. De los manierismos que me dejaste, y de las frases que ya no son mías porque también son tuyas. De las risas locas en el coche o las visitas calladas a los museos. Me gustaría escribir de tu sonrisa, porque creo que se podrían escribir libros enteros sobre ella. Me gustaría escribir de tu luz, del cariño que das al mundo. Quizá escriba todas esas cosas, quizá con otro nombre. 

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Te amo y te extraño. Te amo, siempre y sin importar qué. Te extraño, porque eres lo más bonito de mi vida. Siento mucho todo, pero mi corazón no podía soportar sentirse así. 

Con muchísimo cariño,

-U.

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6/12/23 - Dia 4

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Insoportable dormir sin tin. Son las 3 de la mañana y no puedo más que escribir estas palabras. Dormir se ha vuelto un insoportable acto de encontrarte y recordar tu ausencia. No tener tu voz junto a mi almohada. Ver tu cara en todos mis sueños. No sé si podré jamás volver a dormir. Siento como si tuviera que volver a aprender las cosas. Imposible dormir sin ti.

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Siento como si tuviera que volver a aprender las cosas: aprender a dormir sabiendo que no estarás a mi lado; aprender a visitar los museos que nos gustaban y no encontrarte en cada trazo; aprender a comer frambuesas, a escribir poemas. ¿Para qué quiero vivir en esta realidad en la que tú no estás? ¿Cómo existiré en una realidad dónde la mujer más extraordinaria del mundo no está a mi lado? Me gusta pensar que tú tampoco estás muy segura de cómo hacerlo, de cómo re aprender todas estas cosas.

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Una vez más, no tengo idea si leerás esto. Si por curiosidad, cariño o nostalgia te darás una vuelta. Me encantaría que me leyeras. Me encantaría saber que estas palabras no se quedaron en ese limbo absoluto de no saber. Te extraño. Lo escribo como si sirviera de algo. No he hecho más que extrañarte estos días. Digo estos días aunque solo ha pasado 1 desde que no estamos juntos, porque te extraño desde hace un rato. Extraño abrazarte. Me parte en mil pedazos pensar que se terminó sin darte un abrazo más allá del de ese sábado de navidad. Debí haberte abrazado más fuerte. Debí haberme quedado más tiempo, más horas, resuelto todas las ecuaciones necesarias para detener el tiempo y poder abrazarte otros 5 minutos. 

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Insoportable dormir sin ti. No sé si jamás podré hacerlo. 

Si mi castigo será el insomnio eterno, creo que se quedará corto

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Luchando con mis ganas de escribirte

-U.

 

7/12/23 - Día 5 

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Ayer el aire regreso a mis pulmones. Fue una bocanada corta, como la de un hombre que se ahoga en un mar de miedos, y en un segundo de paz puede levantar la cabeza para inhalar vida. Ayer sentí que el mundo no se acababa. Te agradezco escucharme. Te agradezco ignorar esa voz en tu cabeza y regalarme 2, 3 minutos de aire. Te extraño, y siento mucho que estemos en este hoyo. Te prometo que no quiero más que salir de aquí, de sacarnos a ambos y avanzar. 

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Siento mucho no darte el espacio que pediste. Fue egoísta de mi parte, como también creo que fue egoísta de tu parte pedir ese contacto cero. ¿Por qué no podemos encontrar un punto medio? ¿Por qué nos vamos a los extremos, a la tragedia griega de horror absoluto? Si me preguntas, creo que fue una bola de nieve que se salió de control, y sé que podemos encontrar eso que nos funcione.  Sí, a veces toca ser egoísta y ponerse primero. Está bien. No te lo reprocho, como espero no lo hagas tú conmigo. Pero siempre se puede volver. Siempre podemos parar, respirar y encontrar el camino de regreso.

 

 Te amo. Quiero que seas tú quien me acompañe en esta vida, quiero que seas tú quien sea mi compañera de aventuras. Que podamos tener nuestras vidas, cada uno por su parte, y aún así llegar a casa y abrazarnos, contarnos del día y quejarnos de todo y de nada. Si eso requiere espacios, requiere tiempos, estoy dispuesto a trabajarlo. No estoy dispuesto a cruzar mis límites, así como tampoco los tuyos. Pero si no los hablamos, si nos cerramos y nos negamos a atacar los problemas juntos, el camino se complica. Todo sale.

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Te amo. Creo que eso es lo más importante. Creo que el resto de las cosas se acomodan, encuentran su lugar en el gran orden de las cosas. Creo que es algo que trabajaremos un día a la vez. Con pasos del tamaño que deban serlo, con flores y poemas que nazcan día con día. Si es algo de un día a la vez, que lo sea. Si es hacer que la mujer más extraordinaria del planeta se vuelva a enamorar de mí, que lo sea. Te amo, y sé que podemos lograr lo que sea si vamos juntos. Te amo, y no puedo esperar a tomar tu mano y respirar juntos, un día a la vez.

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Con el corazón tranquilo (tanto como es posible)

- U.

 

8/12/23 - Dia 6

 

De nuevo el insomnio

De nuevo mi cuerpo luchando con la ridícula idea de no volver a verte. De nuevo el aire que se me escapa, la realidad marchita de tener que existir sin existir, de habitar un cuerpo que ya no tiene sentido. Te extraño. Eso es todo y sin embargo es solo el comienzo. Quiero correr hacia tus brazos, sujetarte fuerte y suspirarte al oído que no quiero soltarte nunca.

 

Te extraño. Extraño tu risa. Extraño poner cabeza con cabeza y bailar, o poner un ojo contra el otro, tan pegado que podemos casi ver el alma. Hoy no hay nada más en mí. No cabe más que extrañarte, no hay espacio más que para gritar tu nombre por dentro una y otra y otra vez. Todo lo demás se ha ido. Todo lo demás no tiene lugar. Toda la tristeza, el miedo, el enojo y la calma se han esfumado, solo hay lugar para este sentimiento de añoranza infinita, de vacío que no es vació porque no admite lugar para nada. 

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Me acabaré las palabras del mundo. Si dentro de mí no caben porque me llena extrañarte, las regaré fuera. Escribiré libros y poemas, cartas y canciones. Pondré en el mundo todo lo que no puedo cargar. Llenaré el espacio de recuerdos felices, de lamentos tristes, de historias que fueron y serán. Me acabaré las palabras del mundo, respiraré todos los vientos, desgastaré todos los cuadros y regaré todas las flores. Llenaré el mundo de todo eso que a mí no me cabe, de todo lo que hoy dejo para poder extrañarte. Te extraño. Solo me caben esas dos palabras. Mi lengua ha olvidado el resto, mi estómago regresa cualquier otra. Te extraño. Cuatro sílabas que se transforman en tres en un poema. Dos palabras que hoy abarcan mi mundo. 

Te extraño

-U.

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9/12/23 - Dia 7

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Gracias.

No hay más que decir que te amo.

No hay más que pedir perdón y enamorarte de nuevo.

No hay más que decirte que esta no será tu última carta, las últimas letras.

No hay más que tomar tu mano, suave al principio y luego cada vez más fuerte, seguro.

No hay más que escribirte más cartas, decirte más veces que te quiero.

No hay más que besarte, consentirte hasta que lo creas.

No hay más que decir que te amo.

Gracias

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Siempre sorprendido de lo extraordinaria que eres

-U.

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10/12/23 - Día 8

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He estado pensando mucho sobre qué quiero escribirte hoy. A veces uno comienza a escribir y las palabras fluyen, y al terminar se da cuenta que no ha dicho nada, pero que ha acomodado las letras en un patrón que se asemeja a una flor de viento, con forma pero sin olor. Hay tantas cosas que quiero decirte.

 

¿Qué quiero escribirte hoy? Podría escribirte que te amo, que mi cuerpo se hace polvo cuando lo tocas, y del polvo se levanta de nuevo. Podría escribirte que te adoro, que tenerte recargada en mi pecho me recuerda que la vida se debe vivir intensamente, que el tiempo pasa tan rápido y cada segundo que tu cabeza no está en mi pecho es un segundo perdido. Podría escribirte que te admiro, que el fuego que dejas en el camino me impulsa a crecer y superarme. Podría escribirte que lo siento, que quiero despertar de la pesadilla que han sido estas semanas, meses quizá, y llenarte de risa y cariño de nuevo.  

 

Quiero escribirte sobre lo mundano. Me impresiona que en el pasado la gente se escribiera cartas que tardaban días, semanas en llegar. Se relataban los sucesos del tiempo, preguntaban sobre algo que mencionaban en una carta vieja, ya guardada en algún cajón. ¿Te imaginas una vida donde nos escribimos desde dos lados del mundo? Leo a Kafka y a Milena y no puedo más que sentir por ellos. Te extraño. De nuevo esas dos palabras que se lo comen todo. A veces no nos damos cuenta de lo afortunados que somos. Que esos bloques de metal y vidrio en nuestros bolsillos nos salvan. Tenerte a una llamada de distancia es un milagro, algo sagrado a lo que no le rezo suficiente. Poder escucharte tararear cuando estoy ansioso, poder explicar lo que quiso decir alguna de mis cartas o pedirte perdón por no estar ahí abrazándote. Lo siento. Kafka no tuvo tanta suerte.

 

Tienes una voz preciosa. Creo que no te lo había dicho (quizá alguna vez, pero poco). Te escucho ahora hablando con tu hermano (que por cierto, te quiere como no creo que puedas imaginarte). Platican de todo y de nada. Noto que está preocupado. Se niega a dejarte, su instinto le dice que es momento de estar ahí, de cuidarte porque eres su sangre, porque están hecho de la misma madera. Le sigues la plática. Respondes a todas sus preguntas, guardas la tristeza un rato. Te admiro como no tienes una idea por hacer eso. Porque lo cuidas tanto como él te cuida a ti. Regreso rápido a tu voz. Ojalá viva en mi oído toda la eternidad.

 

Escribo estas palabras desde mi escritorio. Basta voltear un poco la cabeza para ver el sillón donde sueles acomodarte a estudiar. Ahora está lleno de cosas, casi como si hubiera llenado tu ausencia para hacer imposible la idea de extrañarte. Se siente profano, incorrecto. Me he parado y he quitado todo, he dejado ese espacio que es tuyo listo para recibirte. Es un pequeño altar que te construyo. Es un pequeño espacio que es tuyo y por lo mismo es sagrado. Eres sagrada. Eres semilla y luz, alegría y vida. Si tuviera 100 vidas, en todas sería creyente. Te adoro. Como no tienes una idea. Quizá por eso me tienes tan enamorado, por eso es tan desgarrador tenerte lejos. Extrañarte es ser obligado a ser ateo. Es arrancar una religión que escojo todos los días.

 

Otra vez no sé si he dicho algo. He dicho que te amo, que te admiro, que te adoro y que lo siento. Lo he dicho de distintas formas, tratando de contarte de mi día, de explicarte cuánto te extraño. Qué bonito escribir palabras y saber que son para ti. Quiero escribirte toda. Quiero escribirte todo.

Con muchas ganas de escribirte toda la vida

-U.

 

1

11/12/23 - Día 9

Tocar tus labios basta para volver a creer en lo sagrado. Es tu cabeza contra la mía de nuevo. Es tu aliento y mi aliento mezclándose, volviéndose el mismo y regresando, un intercambio de vida, de aire. Son mis labios buscando lentamente a los tuyos. Es el tirar de dos imanes escondidos, dos bocas que cruzan la distancia del punto A al punto B y se encuentran en medio.

Extrañé mucho besarte. Atrás de la cortina del photobooth, en el coche despidiéndono, en un agujero de meteorito. Son tus labios contra los míos. A veces suaves. A veces llenos de fuego y maña.

-U.

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12/12/23 - Día 10

Hoy fue un día callado. Sentí tu ausencia hasta que la llenaste. Milagros que son tuyos.

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